Por: Giovanny Gómez García

jueves, 2 de mayo de 2019

El contexto histórico de la familia Martínez



Para 1892 Joaquín Crespo asume el liderazgo de la nación luego de tomar el poder a partir un movimiento armado llamado la revolución legalista; comienzan así a moverse nuevamente las fichas dentro dl gran tablero que era Venezuela y con ello comienza una nueva etapa para sus habitantes quienes sumergidos en los avatares de la dinámica política se desplazaban dentro de un lugar a otro dentro y fuera del territorio nacional. Era un pueblo tras la búsqueda por construir un país a partir de las distintas corrientes de pensamiento que pugnaban por ocupar los espacios de la dirigencia nacional. Así para 1880 la vida apacible de la comunidad de Moruy en la Península de Paraguaná en el estado Falcón recibiría a Porfirio Morón quien fuera funcionario del Gobierno de Guzmán Blanco y quien provenía de Cumarebo buscando la tranquilidad y el alejamiento de bullicio de la confrontación política. Su amistad con Pilar Molina Jefe Civil de Moruy para esos años y  con León Martínez funcionario gubernamental para la misma jurisdicción lo llevaron a establecerse en dicha comarca donde comenzaría una nueva vida.

Una vez asentado y bajo la tutela de León Martínez comenzaría una aventura de vida que desembocaría en la constitución del engranaje educativo que beneficiaría a Moruy años más tarde.

Considerado por los cronistas locales como el primer maestro de Moruy León Martínez provendría de la comunidad de Abudure; hijo natural de Juana Martínez quien a pasar de los duros obstáculos sociales que le impuso la época por haberlo traído al mundo siendo viuda. Disponiendo del dinero producto de la venta de los animales con los que contaba logró enviar a León a la ciudad de Coro a estudiar en el Colegio Federal donde entabló una fraternal amistad con Juan Crisóstomo Falcón con quien estudió filosofía, artes, música, teología, literatura y gramática. Ambos compartirían los mismos afanes típicos del paraguanero, conocían de la resolana, de los cardones, del verano y de la esperanza que dejaba en el paraguanero la lluvia  pero también compartían la pasión por el orden y la justicia por un estado unificado y fortificado que diera real orden y sentido a la república. En fin estaban gestando el ideal Federal que regiría a la república luego de los decisivos años por venir.

Una vez Culminada la etapa académica cada quien tomaría caminos diferentes; Falcón se fue a la capital tras un camino político mientras que León regresó a Paraguaná a sentar las bases de lo que en un futuro no muy lejano sería el movimiento político federal en la tierra de Falcón pero también con la noble intención de instruir a sus vecinos.

Compañeros de ideales tanto León Martínez como Porfirio Morón eran amantes de la literatura. De Porfirio sabemos que admiró a la prosa de Andrés Bello gusto que compartiría Martínez con quien seguramente se explayaban en lecturas sobre la gramática y las doctrinas políticas de Bello y cuyas enseñanzas tendrían en un futuro no muy lejano influencia en la vida de Blanca Morón.

Ente el intelecto y la agricultura Porfirio se enamora y casa con Josefa Martínez, hija de su amigo León Martínez y ambos se dedican a cultivar la tierra como lo harían la mayoría de sus habitantes de Moruy. Juntos adquirieron el hato “La Carmelera” donde procrearían tres hijos; María, León y Blanca Morón. Esta última nacería el 27 de septiembre de 1892 y sería considerada en los años subsiguientes una mujer dotada del liderazgo necesario para trazar el camino de los habitantes de su comunidad.








Su nombre pre acordado por los esposos Morón Martínez seria Cosmelina Morón pero al nacer la niña destacaba por la blancura de su piel hasta el punto que influyó en el cambio de nombre a Blanca.

Su registro ante los libros de nacimiento de la jefatura civil de Moruy figuran las firmas de Pilar Molina como jefe civil, entrañable amigo de Porfirio y como secretario figura Rafael Cayama Martínez primo de Blanca y quien sería en el futuro pieza clave en la vida de esta mujer y en la instauración de un sistema educativo para Moruy.



Las primeras luces de Blanca Morón


Amada por su familia Blanca en sus primeros años destacó por su interés por las artes, gustaba de recitar versos, amaba la música se destacó en solfeo y guitarra lecciones todas que aprendió de su León Martínez y de otros maestros que apoyaban a Martínez en su labor educativa. Su abuelo fungiría como su maestro y guía pues la facilidad de León para obtener beneficios gubernamentales le permitía acceder a libros provenientes de Europa combinada con la vocación innata de enseñar y el capital intelectual que poseía aportó a su pequeña nieta todo un bagaje intelectual que posteriormente irradiaría Blanca en sus discípulos.

León Martínez enseñaría a Blanca sus primeras palabras. La enseñó a leer y escribir, pero además la ilustró en artes y ciencias, en literatura y castellano. La ortografía de Blanca era especialmente impecable.

Blanca Morón Martínez ya de pequeña comenzaba a dibujar su vocación de educadora jugando a dictar clases a sus muñecas de trapo moña tradicional de este poblado   a quienes impartía seguramente los valores que Don León Martínez le inculcaba a ella y a sus hermanos y fue así como comenzó a dibujar el que fuera su más grande sueño y al que dedicaría el resto de su vida. La educación.

Llegaba 1910, año de los grandes temores y supersticiones para buena parte de los habitantes del país. El paso del cometa Halley y los innumerables comentarios sobre la destrucción del mundo o la llegada de una gran peste o sequia seria el tema obligado en los años por venir en Paraguana. Ese mismo año en medio de la incertidumbre y temor por el porvenir del corazón de la Maca adolescente la muerte reclamaría a su abuelo León; a partir de este momento asumiría mantener viva la memoria de su querido abuelo a través del legado que depositó en sus manos. Para Maca el primer maestro de Moruy se convertiría en muchos; en cada niño que aprendiera a leer y escribir en cada prosa y en cada verso pronunciado por un moruyero en cada acorde que deleitara la vida de un pueblo que veía partir a un grande que se sembraba en el corazón de sus habitantes para siempre. En los años subsiguientes Maca vería ver morir de hambre a muchos vecinos y familiares. Una vez superada la época de sequía y hambruna Maca decide apoyar en la reconstrucción de su pueblo aportando lo mejor que su abuelo le había enseñado y en 1918, a los 26 años de edad decide emprender su campaña por la enseñanza de los niños de Moruy fundando una escuelita en el sajuan de su casa. Así comienza a impartir las primeras letras y los primeros números. Su prédica incluía tocar de puerta en puerta motivando a los padres a enviar a sus hijos a la escuelita. Así, poco a poco se convertiría en la Maestra Blanca o la Maestra Maca como cariñosamente le decían a quién impartía con esmero y amor las primeras enseñanzas a los moruyeros.

Los primeros pasos para constituir el sistema educativo de Moruy



En 1922 y valiéndose de su ascendencia y cercanía con su primo Rafael Cayama Martínez; aquel que figuraría como secretario de la Jefatura Civil de Moruy en la época del nacimiento de Maca y que para el momento era el ministro de Fomento de Juan Vicente Gómez; le solicitó la instauración de una escuela formal para Moruy. Rafael cayama Martínez, hijo de Mercedes Martínez, tía de Maca se formó también bajo la influencia intelectual de su abuelo León Martínez, ocupo importantes cargos en la vida política nacional como diputado ante el Congreso de la Republica, Director de la Oficina Nacional de Correo y Ministro de varias carteras en el gobierno de Juna Vicente Gómez. Ese mismo año Cayama Martínez instruye al Secretario de Educación del Estado Bachiller Arenas para realizar una visita a la población y junto con Blanca Morón realizar un censo de la demanda de niños que participarían en el proyecto educativo. Maca recorre entonces las más de 200 casas que existían para la época y se dedica a visitar las poblaciones aledañas en busca de las familias y sus niños para brindarles la oportunidad de la educación.

Un año más tarde se inicia la educación formal en Moruy cuando se crea la escuela rural. Este logro daría inicio a la instauración definitiva en el poblado del sistema de instrucción pública  y daría pie a la incorporación de nuevos maestros a la noble labor de educar para la vida.













El maestro de la maestra


Con los años llegaría el amor al corazón de Maca. Proveniente de la población aledaña de los taques Pedro Dámaso Irausquin, agricultor de profesión y amante de las matemáticas llegaría a Moruy tras las fértiles tierras de los alrededores. Allí escucha de la labor altruista de una maestra a quien decide conocer y apoyar en su proyecto educativo impartiendo nociones matemáticas a sus alumnos. Blanca y Pedro Irausquin se enamoran; un año más tarde en 1924 se casarían.  Desde entonces cambiaría su nombre a Blanca Morón de Irausquin como la conoceríamos las generaciones futuras.

De mente ágil y buen verbo Pedro Damaso Irausquin enseñaría a los varones la agricultura además de sumar valores y restar antivalores  y enseñaría que la misión era siempre multiplicar las bondades y talentos del alma y que lo único que se podía dividir era lo aprendido para una vez dividido en varias partes se expandiera en una ecuación que solo el amor por el prójimo podría explicar.

Ambos se dedicaron en cuerpo y alma a la noble labor de educar a su pueblo. En los pasillos de su casa bajo la mirada admirada de Simón Bolívar y cobijados por un texto eterno que los acompañaría durante décadas “Moral y Luces son nuestras primeras necesidades” enseñaron a honrar los símbolos patrios, a cantar con solemnidad y respeto el himno nacional; enseñaron de moral y ética así como asentaron en sus corazones el compromiso y arraigo por su país.

Para el año 1930 y gracias a las gestiones de su cómplice y pariente Cayama Martínez logra fundar en su comunidad una de primeras Bibliotecas de Paraguaná a la que donaría todos sus libros; la llamarían Biblioteca León Martínez en honor a su inolvidable abuelo y primer maestro de Moruy.

Blanca Morón más allá de la docencia


 Pero su visión de un sistema educativo integral iba más allá hasta el punto de establecer  el primer comedor escolar del sistema educativo al garantizar a los niños de poblaciones aledañas el alimento ya que estaba consciente de que el rendimiento de un estudiante se vería incrementado si estaba bien alimentado; aún quedaba en la mente de aquel pueblo la huella marcada de la hambruna del año 1912 y Maca buscaba proteger  a sus discípulos garantizándoles el alimento básico.  Así fue que a través de donaciones de los pobladores más pudientes de la zona y de su propio peculio cubría las comidas de sus escolares.

Pero Blanca Morón de Irausquin no solo se dedicó a la docencia; también asumió una labor consejera y era vista como juez de paz para sus vecinos quienes acudían en busca de orientaciones o consejos para sus problemas personales. Era así una luz de entendimiento en la vida de sus convecinos, una líder natural, una guía necesaria en época de oscurantismo.
Ya en la etapa final de su obra pública hacia 1955 se fundó definitivamente la escuela de seis grados en la zona. Para entonces ya Blanca Morón de Irausquin llevaba más de 30 años en su proyecto educativo y visionaba su final dentro del sistema de instrucción pública con una hoja de vida intachable y una enorme satisfacción del deber cumplido. El trabajo iniciado por su abuelo León Martínez había llegado a su fin. La siembra estaba hecha. La instrucción pública ya no era algo circunscrito a unos pocos privilegiados. Ahora todos tenían derecho y oportunidad de formarse.

Los ideales proclamados en el célebre decreto de instrucción pública de Guzmán Blanco provenientes a su vez de los ideales de la Federación liderada por el vecino de la comarca Mariscal Falcón sin duda alguna influyeron en León, Rafael Cayana y finalmente en Blanca Morón de Irausquin para dar la oportunidad a los paraguaneros de acceder a las letras y las matemáticas, al castellano a la moral y la cívica como  formas educación para la formación de un ciudadano; máximo título que según a decir del libertador Simón Bolívar era el máximo rango que podría aspirar un ser humano.

Blanca Morón líder social de Moruy



En 1955 culminada su labor como educadora decide junto a su marido Pedro Dámaso mudarse a Los Taques para vivir allí sus últimos años de vida. Antes de partir procura cumplir la promesa encomendada por su hermano Léon antes de morir quien le encomendó colocar la imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro en la cima del cerro Santa Ana por lo que antes de partir de su querido pueblo organiza una enorme caravana de moruyenses  que suben el cerro para acompañarla a colocar la imagen de la virgen. En esa procesión cuenta que la cargaban en brazos a ella y a la virgen. Para tan importante evento dispuso una congregación de más de 300 feligreses e incluso hizo subir un piano  para celebrar en el lugar la eucaristía en honor a la virgen misa que oficiaría el jesuita Santiago María Andrés. Allí agradeció públicamente a su pueblo el respaldo y el amor que le brindaron, allí se despidió de su misión de vida, allí quedaría su legado para las generaciones futuras. Y entre aplausos y bitores Blanca Morón de Irausquin se despidió para siempre de su querido Moruy.

Pero una vez en los Taques su amor y preocupación por la educación de Moruy no terminó allí y desde su nuevo hogar toma la decisión de donar la casa donde vivió para fundar en ella la sede definitiva para la escuela.

En 1964 la muerte reclamaría a su compañero de vida Pedro Dámaso y cinco años más tarde en 1969 a la edad de 77 años muere Blanca Morón de una afección pulmonar. Desde entonces Maca pasó a formar parte de todo, de las letras, de los dictados, de las risas y poemas de los niños pasó a formar parte de los libros, de las matemáticas, del consejo oportuno y la orientación necesaria, pasó a formar parte de la vocación innata de cada maestro que siguió sus pasos como el más valioso ejemplo de vocación y entrega a una causa.

En el año 2007 los restos de Blanca Morón y su esposo Pedro Dámaso fueron exhumados del cementerio de Los Taques y trasladados al antiguo cementerio de Moruy; actualmente reposan al lado del primer maestro de Moruy León Martínez.

En homenaje a la trayectoria destacada de Maca, la municipalidad entrega desde hace mas de 30 años la orden “Blanca Morón de Irausquin”, condecoración al esfuerzo, constancia y dedicación de los Docentes Paraguaneros.

Su incansable vocación de servicio la convirtió en un icono regional para los docentes paraguaneros; sus enseñanzas fueron más allá de lo convencional reflejando la visión de un sistema educativo integral que hoy en día vemos reflejado a través del sistema educativo bolivariano. Convirtiéndose en la luz que alumbra el camino y el más limpio ejemplo de honestidad, entrega y compromiso hacia sus discípulos.