Por: Giovanny Gómez García

jueves, 2 de mayo de 2019

El maestro de la maestra


Con los años llegaría el amor al corazón de Maca. Proveniente de la población aledaña de los taques Pedro Dámaso Irausquin, agricultor de profesión y amante de las matemáticas llegaría a Moruy tras las fértiles tierras de los alrededores. Allí escucha de la labor altruista de una maestra a quien decide conocer y apoyar en su proyecto educativo impartiendo nociones matemáticas a sus alumnos. Blanca y Pedro Irausquin se enamoran; un año más tarde en 1924 se casarían.  Desde entonces cambiaría su nombre a Blanca Morón de Irausquin como la conoceríamos las generaciones futuras.

De mente ágil y buen verbo Pedro Damaso Irausquin enseñaría a los varones la agricultura además de sumar valores y restar antivalores  y enseñaría que la misión era siempre multiplicar las bondades y talentos del alma y que lo único que se podía dividir era lo aprendido para una vez dividido en varias partes se expandiera en una ecuación que solo el amor por el prójimo podría explicar.

Ambos se dedicaron en cuerpo y alma a la noble labor de educar a su pueblo. En los pasillos de su casa bajo la mirada admirada de Simón Bolívar y cobijados por un texto eterno que los acompañaría durante décadas “Moral y Luces son nuestras primeras necesidades” enseñaron a honrar los símbolos patrios, a cantar con solemnidad y respeto el himno nacional; enseñaron de moral y ética así como asentaron en sus corazones el compromiso y arraigo por su país.

Para el año 1930 y gracias a las gestiones de su cómplice y pariente Cayama Martínez logra fundar en su comunidad una de primeras Bibliotecas de Paraguaná a la que donaría todos sus libros; la llamarían Biblioteca León Martínez en honor a su inolvidable abuelo y primer maestro de Moruy.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario