Con los años
llegaría el amor al corazón de Maca. Proveniente de la población aledaña de los
taques Pedro Dámaso Irausquin, agricultor de profesión y amante de las
matemáticas llegaría a Moruy tras las fértiles tierras de los alrededores. Allí
escucha de la labor altruista de una maestra a quien decide conocer y apoyar en
su proyecto educativo impartiendo nociones matemáticas a sus alumnos. Blanca y
Pedro Irausquin se enamoran; un año más tarde en 1924 se casarían. Desde entonces cambiaría su nombre a Blanca Morón
de Irausquin como la conoceríamos las generaciones futuras.
De mente ágil y
buen verbo Pedro Damaso Irausquin enseñaría a los varones la agricultura además
de sumar valores y restar antivalores y enseñaría
que la misión era siempre multiplicar las bondades y talentos del alma y que lo
único que se podía dividir era lo aprendido para una vez dividido en varias
partes se expandiera en una ecuación que solo el amor por el prójimo podría
explicar.
Ambos se
dedicaron en cuerpo y alma a la noble labor de educar a su pueblo. En los
pasillos de su casa bajo la mirada admirada de Simón Bolívar y cobijados por un
texto eterno que los acompañaría durante décadas “Moral y Luces son nuestras primeras
necesidades” enseñaron a honrar los símbolos patrios, a cantar con solemnidad y
respeto el himno nacional; enseñaron de moral y ética así como asentaron en sus
corazones el compromiso y arraigo por su país.
Para el año 1930
y gracias a las gestiones de su cómplice y pariente Cayama Martínez logra
fundar en su comunidad una de primeras Bibliotecas de Paraguaná a la que
donaría todos sus libros; la llamarían Biblioteca León Martínez en honor a su
inolvidable abuelo y primer maestro de Moruy.

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